Hay amores imposibles que superan todo lo pensado. Fernando Pieroni lo vive en carne propia y a primera vista: Renata no dejó de mirarlo nunca desde que se conocieron en medio de las inundaciones del mes pasado en el sur tucumano y ahora irá a Buenos Aires a vivir con él.
Fernando es el titular de la Fundación Planeta Vivo de la Argentina y hace un mes fue uno de los rescatistas que vino a Tucumán para salvar animales atrapados por el desastre ambiental sufrido. En Sol de Mayo la conoció: Renata es una cabra que llevaba varios días enterrada hasta el cuello en su corral, al rayo del sol, casi en agonía porque estaba sin comer ni beber. La sacaron de urgencia y la llevaron en bote 14 kilómetros hasta el campamento sanitario que habían montado.
El rescate
“No creía que iba a sobrevivir. Estaba muy mal, grave, en uno de los peores estados que ví. Me fui a seguir rescatando animales, porque ayudamos a más de 300, muchos de ellos ovejas y cabritos. Cuando volví esperaba lo peor, pero me dijeron que estaba bien, acostadita y despierta, y cuando la ví comencé a interactuar con ella. Me sorprendió porque me seguía con la mirada con una cara muy simpática y empezó a buscar mimos. Fue un instante mágico”, recordó en diálogo con el programa Conexión Play del streaming de LA GACETA.
Pieroni admitió que “se concretó una conexión increíble, una relación muy rara, porque son animales criados en corrales que no tienen mucho contacto con los humanos”. “Nunca se sabe bien por qué hacen lo que hacen, creo que es agradecimiento; son cosas maravillosas que nos muestran y que te hace decir que nuestro trabajo, que es muy sacrificado, vale la pena. Me reafirma todo el tiempo que tenemos que seguir, que realmente hay que ayudarlos”, resaltó.
La adopción
Ahora regresó a la provincia porque va a llevar a seis animales a su sede bonaerense para seguir con su recuperación. “Lo hacemos cuando tenemos casos muy graves y sabemos que no tendrán la debida atención porque son animales de producción. Tratamos de no traerlos, porque no podemos tener tantos. Pero con ella fue algo especial y automático y decidí adoptarla”, admitió.
No estará solo en la tarea de criarla: “la mamá de mi hija siempre le muestra mis videos, y está impaciente por conocerla; ya me la veo venir, sé que ella va a estar más pegada a Renata que yo”. Además está el caso de Tucu, “un perrito que un voluntario encontró en los primeros días que llegamos y que estaba perdido y desorientado; ese día lo llevamos al campamento y pasó de estar asustado a dormir con nosotros en la cama”. “Desde ese momento está con nosotros y ya fue a Buenos Aires, ahora le estamos buscando una familia para la adopción. Y hay muchas otras mascotas que están en esa misma situación en Tucumán y se fueron ubicado”, añadió.
“Nunca había estado en la provincia y estoy muy agradecido: Fue una experiencia hermosa por la calidad de gente que encontré y el laburo que hicimos conjunto; se formaron de inmediato equipos de trabajo y de búsqueda. Entendemos que en este tipo de hechos la prioridad son las personas, pero lo positivo de la situación es que cuando nos vamos de un lugar, este tipo de campaña continúa en la gran mayoría de los casos. Se marca un precedente que es parte de lo que hacemos, porque las inundaciones y los incendios no sólo afectan los seres humanos sino también muchísimo a los animales”, reforzó.
El voluntario remarcó: “los animales son seres sintientes que importan, sufren y hay que hacer algo por ellos, no podemos dejarlos que mueran en donde están. Por eso que nosotros acudimos a auxiliar en este tipo de situaciones, para darles la segunda oportunidad que ellos se merecen”.
“No solo debemos vincularnos y empatizar con las mascotas domésticas. Parte de lo que hacemos debe ser evidenciar lo que padecen, y para ello las redes sociales bien usadas son fundamentales”, señaló.
Renata significa volver a vivir, y su nombre nunca puede haber sido mejor elegido.